domingo, 7 de agosto de 2011

abuso sexual

El abuso sexual es definido como cualquier actividad sexual entre dos o más personas sin consentimiento de una persona. El abuso sexual puede producirse entre adultos, de un adulto a un menor -abuso sexual a menores y abuso sexual infantil- o incluso entre menores.[1]
Como actividad sexual se incluye:
  • Cualquier tipo de penetración de órganos genitales en contra de la voluntad, o aprovechando la incapacidad de un menor para comprender ciertos actos. También se incluye el inducir u obligar a tocar los órganos genitales del abusador.
  • Cualquier acción que incite al menor a escuchar o presenciar contenido sexual impropio (observar al adulto desnudo o mientras mantiene relaciones sexuales con otras personas, ver material pornográfico o asistir a conversaciones de contenido sexual, por ejemplo).
Tipos de abuso sexual son la violación, que es considerada delito sin importar el sexo de la víctima, y el estupro. En el caso de abuso sexual infantil, los fenómenos que se desencadenan tienen que ver con trastornos en el desarrollo psicosexual. Una dificultad en la relación madre-hija puede complicar el riesgo para el abuso sexual infantil y las consecuencias del abuso.[2]
Para más informaciones científicas sobre los efectos psicológicos y la evaluación del abuso sexual, se puede leer el trabajo de los investigadores estadounidenses David Finkelhor, Lucy Berliner, y Daniel Schechter.

Contenido

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[editar] Signos de posible abuso sexual

  • Heridas inexplicables, especialmente en los genitales y los senos (en mujeres).
  • Vestimenta rota o manchada.
  • Embarazo.
  • Infecciones de transmisión sexual.
  • Problemas de comportamiento inexplicables.
  • Depresión.
  • Autoabuso o comportamiento suicida.
  • Abuso de drogas o alcohol.
  • Pérdida espontánea de interés en la actividad sexual.
  • Aumento espontáneo del comportamiento sexual.
  • Trauma severo[3]
  • Sugilación

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